Noruega era el destino que teníamos en la cabeza cuando empezamos nuestro largo viaje. Sus fiordos, su cultura vikinga, su naturaleza, su flora y su fauna, llena de parques naturales, sus auroras boreales… Nos llamaban pero siempre había sido un destino demasiado caro como para visitarlo. Por suerte, ¡viajando en furgo ha sido posible!

Aquí te detallamos cuanto hemos gastado. Recorrimos Noruega en 21 días, entrando desde Suecia, bordeando la costa, y subiendo hasta el Norte. Aquí te dejamos unos tips para recorrer Noruega en furgoneta.

Noruega en furgo

Nuestra idea era llegar hasta cabo Norte, pero por desgracia, el tiempo no acompañó, y los -10 grados a los que pasamos la última noche nos hicieron abandonar Noruega y cambiar a un destino más cálido.

Octubre fue la época en la que entramos aquí. No es la época más dura, ya que en pleno invierno apenas tienen 2 horas de luz al día, pero con solo 9 horas de luz al día, las temperaturas no subieron de 6 grados. A pesar de ello, tuvimos mucho sol, y hemos tenido la suerte de ver Auroras Boreales. Si quieres ver auroras boreales, ¡aquí te enseñamos cómo buscarlas!

Realmente ha merecido la pena, y sin duda, ha sido lo mejor del viaje. Hemos visto ciervos, la luna llena entre los fiordos, las preciosas auroras boreales, bajamos en bici por carreteras de vértigo, visitamos sus principales ciudades, hicimos rutas de senderismo por las impresionantes Lofoten, visitamos las playas donde hacen surf, sentimos la fuerza del invierno en las montañas, y dormimos a los pies de un glaciar. Pero sin duda, por lo que más se caracteriza Noruega, es por su tranquilidad y silencio (incluso en la capital), además de por su asombrosa naturaleza. Aquí te contamos nuestra ruta, para que ¡no te pierdas nada de Noruega!

Entramos en Noruega por Suecia, por la carretera nacional. La carretera nos encanta, es pequeña, sin pintar y con curvas. Encontramos sitios donde parar en el medio de la naturaleza. Hay muy pocos pueblos.

Nuestro primer día en Noruega

Ese día llegamos a Oslo y alli nos quedamos a dormir. Al día siguiente lo visitamos, ¡estábamos emocionados! El palacio de la opera, el ayuntamiento, el parque Vigeland… Y a las afueras, el Holmenkollen de los JJOO y su capilla de madera. ¡Aquí te contamos lo que ver en Oslo en un día!

Al día siguiente despertamos en un pequeño pueblo ¡lleno de ardilllas!

Noruega – Despertar con ardillas

Seguimos el camino y cruzamos hasta la costa oeste.

Noruega – Cascadas

Evitamos las autopistas, y conducimos más de 6 horas al lado de fiordos, cascadas, montañas, abetos. Cada rincón es bueno para pararse.

Noruega – Cada rincón es bueno para pararse

Pasamos varios puertos nevados. Vaya contrastes en un sólo día.

Noruega – Puerto de montaña

Dormimos en la costa, en Varhaug.

Noruega – Varhaug

Al día siguiente recorremos la costa oeste buscando algún sitio donde surfear. Pero hace tanto frío (6 grados), que al final no nos unimos a los otros intrépidos ridders. Aquí nos cuentan que en un par de días se celebra un campeonato de surf.

Surf en Noruega – Varhaug

No nos quedamos, y al día siguiente visitamos Stavanger, una preciosa ciudad marinera.

Stavanger – Noruega

Nos toca coger el ferry para ver el Preikestolen, el famoso púlpito de los dioses. ¡Aquí tienes una guía de este fantástico trekking!

Preikestolen -Noruega

Seguimos la ruta hacia el norte, volvemos a coger otro ferry y dormimos en Sand.

Sand – Noruega

Nuestro siguiente destino es Bergen, pero hasta llegar allí aún nos queda un día de ruta en coche.

Una ruta preciosa. Paramos en Latefossen, una cascada al pie de la carretera, pasamos por el parque nacional Folgefonna, cogemos un ferry y seguimos por la carretera que bordea el fiordo Hardanger.

Cascada de Latefossen – Noruega

Está lleno de manzanos y nos encontramos un montón de farmshops por el camino.

parque nacional Folgefonna – Noruega

Son unos puestecitos donde puedes coger productos locales, y dejas el dinero en una cestita. Tenían manzanas, zumo de manzana, mermelada… Probamos el zumo de manzana y estaba delicioso! Pero sólo para los bolsillos más privilegiados. Un litro de este néctar divino costaba casi 12 €.

Farmshops en el fiordo Hardanger

Nuestra última parada del día es en las cascadas Steinsdalsfossen, donde ¡puedes pasar detrás de la caída del agua! Esa noche nos quedamos a dormir con la ciudad de Bergen a nuestros pies. Que bonito llegar y ver todas esas luces por la montaña.

Bergen – Noruega

Bergen es una ciudad preciosa, ¡aquí te contamos lo que no te puedes perder de Bergen en un día! Al salir, nos encontramos una manada de ciervos al lado de la carretera.

Bergen – ciervos

Esa noche dormimos en Voss, un pueblo al lado de una estación de ski, que estaba cerrada. Seguimos nuestra ruta, y bajamos en bici por la Stalheimskleiva, una carretera con muchas curvas. No te confundas al bajar por aquí, ya que es unidireccional!

Stalheimskleiva – Noruega

Llegamos al sognefjorden, el fiordo de los sueños.

De ruta por Noruega

Ese día también visitamos el mirador de Utsikten, después de atravesar montañas nevadas, hacemos la ruta de las cascadas en Viksdalen y dormimos en Skei.

Noruega – Atravesando las montañas nevadas

Al día siguiente hacemos una ruta por el parque nacional Geiranger Herdalen, paramos en el mirador de Flydalsjuvet y dormimos en Valldal.

Mirador de Utsikten – Noruega

Por la mañana tuvimos que plantearnos si seguir por la famosa trollstigen, la carretera de los Trolls, o dar media vuelta. Esta carretera permanece cerrada en el invierno debido a posibles desprendimientos, y el día de cierre depende de la temporada. Si está cerrada, la ruta alternativa está a más de 100 km, lo que suponen varias horas por las carreteras noruegas.

Camino a Trollstigen – Noruega

Antes de llegar, paramos en Gudbrandsjuvet, una pasarela sobre una bonita cascada.


Nos arriesgamos a pasar por la escalera de los Trolls y, ¡esta abierta! Encontramos un bonito trekking sobre las montañas heladas.

Trekking en Trollstigen – Noruega

Al día siguiente nos dirigimos a Dovrej, otro parque nacional, donde están los bueyes Almizcleros, uno de los pocos lugares del mundo donde su pueden ver. ¡Aunque este ha sido el único buey que hemos visto!

Dovrej – Noruega

Hicimos una ruta muy chula hasta el mirador, donde nos pudimos calentar y tomar algo.

Dovrej – Noruega

Esa noche dormimos en Trondheim y al día siguiente visitamos la ciudad. En el centro de Noruega, famosa por su catedral gótica de Nidaros.

Trondheim – Noruega

Al día siguiente toca hacer km. Nos dirigimos a Bodø, para coger el ferry a las Lofoten. Aunque sea un día todo de ruta, hacemos paradas cada dos por tres, nos maravillan sus fiordos y montañas.

Camino a Bodo – Noruega

Nos lleva un par de días llegar a Bodø. Una noche nos quedamos a dormir frente al glaciar de Svartisen. Es una pena que no se pueda visitar ya en esta época del año. Y no nos extraña, por la noche sentimos el poder y la fuerza del invierno.

Glaciar de Svartisen

Otra noche nos quedamos en un camping cerca de Nygardsjoen, aprovechamos para hacer la colada. ¡El dueño nos regala un bacalao para cenar!

Camping – Noruega

Esperamos un par de horas por el ferry a Bodo, y tarda aprox. 2.30 horas. El ferry es bastante grande, pero aun asi se mueve bastante.

Ferry a Lofoten

Llegamos de noche a las Lofoten, y nos despertamos con unas ¡vistas espectaculares!

Lofoten

Por la mañana visitamos Å, un pequeño pueblo que antiguamente basaba su economía en la pesca, salando y secando el pescado. Sobre el mar, rodeado por las majestuosas montañas.

Å – Lofoten – Noruega

Tuvimos una extraña sensación, al no ver a nadie en el pueblo, ni siquiera en las casas o restaurantes. Todo cerrado durante el invierno. Los postes de secar el pescado vacíos. Parecía un pueblo fantasma, del que se habían apropiado las gaviotas. Eran un montón y no paraban de hacer ruido. El agua estaba transparente, y también congelada.

Å – Lofoten – Noruega

Después pasamos por Reine y subimos a Reinebringen. Uno de los picos más altos de Lofoten, con 448 metros. La ruta se ha vuelto un poco peligrosa, debido a la erosión de la montaña, muy resbalaciza, por eso los sherpas están construyendo un nuevo paso. ¡Sólo estos 448 nos llevaron casi 2 horas de subida!

Reine – Noruega

Las vistas desde la cima son espectaculares, una de las vistas más bonitas que hemos disfrutado.

Esa noche nos quedamos a dormir en la playa, sólo para nosotros. Y nos quedamos maravillados al ver las auroras boreales. Una de las experiencias más bonitas que hemos vivido.

Lofoten – Noruega

Al día siguiente hacemos una ruta por Eggum, donde hay un anfiteatro, y lo que parecía una antigua base militar.

Eggum – Noruega

El lugar es famoso para disfrutar del sol de medianoche en verano. La ruta bordea toda la playa y está llena de ovejas.

Eggum – Noruega

Esa noche nos quedamos en Hopen. Toda la noche escuchando el helicóptero, por la mañana nos cuentan unos periodistas que han fallecido dos escaladores. La montaña es vieja y se han caído las clavijas a donde estaban sujetos. Dicen que es algo que suele pasar, porque también llegan muchos escaladores inexpertos y subestiman la montaña.

Hopen – Noruega

Hace otro día estupendo. Nos dirigimos a Svolvær para subir al Fløya. Un pico de 590m, un poco resbaladizo, pero nada que ver con el Reinebringen. Tardamos casi 2 horas en subir, muy divertido.

Fløya – Noruega

Zonas con cuerdas guía, zonas congeladas.

Fløya – Noruega

La cima es preciosa y vimos algún águila.

Fløya – Noruega

Cuando bajamos, estaba atardeciendo.

Fløya – Noruega

Esa noche nos quedamos a dormir cerca de Bodø. Las temperaturas eran de -4 grados, pero por la noche bajaron a -10. Nos despertó el frío, parecía que estábamos en un congelador. Todavía nos quedaban unos 600 km para llegar a cabo norte, donde las temperaturas sólo iban a bajar. Y eran días de hacer km y km.

Bodø – Furgo Congelada

Por lo que decidimos, con un poco de pena, abandonar Noruega. Replanteamos nuestra ruta y ¡nos dirigimos a Finlandia! Atravesando Suecia.

¡Noruega nos ha encantado! Hemos sentido la naturaleza. La fuerza del invierno en las montañas nevadas. Las temperaturas extremas. Los días cada vez más cortos y fríos. Nos hemos quedado boquiabiertos al contemplar las auroras boreales. Sin duda, es un país que hay que visitar al menos una vez en la vida. Nos hemos quedado con ganas de repetir, y disfrutar, esta vez, del sol de medianoche, ver los bueyes almizcleros y llegar hasta cabo norte. Esperamos que nuestro destino nos vuelva a traer aquí algún día.