Hemos pasado por los países bálticos durante nuestro roadtrip por Europa. ¡Aquí te contamos nuestra experiencia de visitar Estonia en furgo!

Cómo llegar a Estonia desde Finlandia

Llegamos a Estonia en el ferry de Helsinki – Tallin.

Hay 3 compañías que ofrecen servicio de ferry entre estas 2 ciudades. Dos están en el puerto este y otra en la parte oeste, Viking. La diferencia de precio ¡es casi el doble! En una nos ofrecían un viaje (2 personas y una furgoneta) por 107 €, y en Viking por 57 €.

El ferry dura 2.30 horas y no tiene desperdicio; una sala de conciertos donde puedes tomarte unas copas, mientras te sientas en los sofás y observas alejarse la ciudad por las grandes cristaleras.

Al llegar nos quedamos a dormir a las afueras de la ciudad, frente al báltico. Hace una temperatura de -2 grados, pero se aguantan. ¡Venimos de más frío!

Estonia – Ferry y lugar de pernocta a orillas del Báltico

Tallín

Al día siguiente acercamos un poco más el coche a Tallin y aparcamos a las afueras de la ciudad. Damos alguna vuelta para no pagar. En la mayoría de parkings, por 0,025 el minuto, y eso en la calle.  Aparcamos a 25 minutos caminando del centro de la ciudad.

Tallin es una ciudad medieval, muy bonita y una gran desconocida para nosotros. ¡La verdad es que nos ha sorprendido!

Balti Jaama Turg

Es el mercado de las afueras de la ciudad. Con mucha vida, se agradece entrar aunque sea para resguardarte del frío!

Estonia – Mercado

Llena de productos frescos, donde se venden dulces y frutas locales. Aquí encontrarás mucha vida, incluso con el frío. Cruzamos la estación de tren, frente a la que se encuentra el mercado.

Llegando a las murallas, te encuentras casas de madera que parecen sacadas del lejano Oeste.

Tallin – Casas de madera

Hace frío (-2 grados) y algunas calles resbalan por el hielo. Los tranvías cruzan por el medio de los jardines.

Las mujeres llevan gorras de piel, y visten las botas catiuscas. Lo que nos hace pensar en Rusia.

Murallas

Las murallas rodean la ciudad alta, con casi 2 km y 25 torres de vigilancia, son unas de las murallas mejor conservadas de Europa.

Estonia – Murallas de Tallin

Dentro, con las calles empedradas, pareces adentrarte en la edad media. Una de las torres es la torre de la doncella, donde hay un café al que subes por lo que parecen las escaleras originales.

Catedral de Alexander Nevsky

En la colina de Toompea está la principal catedral de Estonia. ¿Parece rusa, verdad? Se construyó cuando Estonia estaba ocupada por el régimen soviético.

Estonia – Catedral de Alexander Nevsky

Colina de Toompea

Una de las torres más características de la ciudad, llena de las estatuas monje que le dan un toque muy misterioso.

Tallin – Colina de Toompea

Aquí puedes subir por la muralla, como si de una mazmorra se tratara, pero llegas hasta el café Dannebrog.
Aquí hasta los puestecillos de dulces tienen un aire medieval.

Tallin – Colina de Toompea

Mirador de Piiskopi

En Tallín hay muchos miradores, pero uno de los más conocidos es el mirador de Piiskopi. Desde aquí podrás sacar una de las típicas fotos de la ciudad.

Tallin – Mirador de Piiskopi

Plaza del ayuntamiento

La plaza empedrada está rodeada de edificios medievales, destacando el edificio de estilo gótico del ayuntamiento. Una plaza muy animada, incluso en otoño, con muchos cafés donde tomarse algo.

Letonia – Plaza del ayuntamiento

Tips para ir a Estonia en furgo/Autocaravana

  • El diesel estaba más barato que en Finlandia, pero es más caro que en Letonia. (1,18 frente a 1,08).
  • La conducción es un poco complicada, ya que hay cruces de caminos, atraviesas vías del tren poco señalizadas, y con varios carriles de tranvías. Los conductores te adelantan en cualquier sitio, hasta los camioneros. La velocidad es de 90 km máximo, incluso en autovías.
  • No hay peajes.
  • Puedes encontrar agua en las gasolineras facilmente.
  • Allí también hay duchas. 20 minutos por 2 €, con agua caliente, ¡todo un lujo!

Letonia – Duchas y autobús eléctrico