En nuestro viaje por Dinamarca pasamos un día en la Isla de Møn.

Acantilados de Møns Klint

Decidimos acercarnos a la isla de Møn para ver los preciosos acantilados de Møns Klint, a 2 horas y media de Odense. Nos quedamos a dormir en Stege, un pequeño pueblo marinero donde tienen una oficina de turismo.

Al este de la isla y sobre el mar báltico, y de varios kilómetros por la costa, están estos acantilados de piedra caliza, los más altos de Dinamarca, hasta 128 metros.

Møns Klint – Aparcamiento y entrada al sendero

Cada año desaparece una capa de 20 – 40 centímetros, y se cree que desaparecerán en 10000 años. El subsuelo es de yeso, utilizado como materia prima en muchas industrias danesas.

Acantilados de Møns Klint y Sirenita de Copenhaguen

Aparcamos cerca de Busene , donde hay un parking gratuito, y vamos caminando por la playa hasta unas escaleras, de sólo ¡468 escalones! Seguimos el paseo por el monte hasta el Geocenter, el museo de la historia natural.

Caminamos por un bosque precioso, donde nos encontramos unas cabañitas de madera donde te puedes quedar a dormir y con espacios para hacer una hoguera.

Acantilados de Møns Klint

Llegamos hasta el Geocenter. Desde aquí hay otras escaleras para bajar a la playa. Ibamos a volver por la playa pero como la marea estaba muy alta no nos fue posible. De todas formas, el sendero por el bosque ¡merecio la pena!

Acantilados de Møns Klint – Cabañas del bosque, Geocenter y paseo por el bosque

Al final, un paseito de algo más de 3 horitas.

Liselund Slotspark

Antes de marcharnos de Mons paramos en el parque de Liselund. Es un parque del siglo XVIII con edificios exóticos y monumentos. Uno de los mejores ejemplos de los jardines ingleses Románticos.

Entre los edificios destacan la casa del señorío antiguo, una casa Suiza, la casa de verano china, o la casa Noruega.

Liselund Slotspark

El parque es muy bonito, y tiene lagos con patos, además de una gran variedad de árboles, como robles, castaños, nueces, pinos y cipreses.

Ven a disfrutar de la tranquilidad. Aquí las palabras bullicio y prisas no parecen existir.