Después de 4 meses en las carreteras, viviendo como nómadas, recorriendo Europa, donde no tienes horarios, ni rutinas, y la aventura es tu día a día. ¿Qué pasa después de un viaje tan largo?

Al principio se agradece tener una ducha caliente por unos días. Sobre todo cuando vienes del norte en pleno mes de Octubre. Había días que no subíamos de 6 grados, y en furgo sin calefacción, la cosa se nota y mucho.

También se nota en los bolsillos. Aquí puedes ver lo que nos costó el viaje, pero claro, íbamos con ahorros.
Así que decidimos asentarnos por un tiempo cerca de casa y ya con el peludo con nosotros, ¡que alegría volver a estar con él!

Pinturas

Los cambios son complicados, pero siempre te aportan algo nuevo. Volvimos a pintar, a jugar al padel, a comer carne, a salir a tomar algo. Ya cuando nos habíamos hecho un hueco en la vida ‘normal’ nos surge una nueva oportunidad. Y como tenemos ahí ese gusano viajero, no nos pudimos resistir. ¡Vamos a hacer las maletas para irnos a la otra punta del mundo! A las antípodas. ¡Eso es, nos vamos a Australia!

Volvemos a dejar casa y trabajo. Esta vez tenemos que llevarnos muchas menos cosas y por el triple de tiempo. Una maleta de 7kg, otra de 20kg, 3 días de viaje y ¡muchos nervios y ganas!

Desorden y maletas

En el próximo post os contaremos cómo es posible viajar a la tierra de Oz. See you soon, matte!