Las experiencias no se ganan a base de tranquilidad, se ganan a base de salir de la zona de confort y descubrir nuevas formas de hacer las cosas. Las anécdotas son parte de la experiencia, y lo que ayer fueron problemas, hoy son risas.

 

Esos nos están mirando raro.

Mierda, mierda, mierda. ¡Arranca que vienen!

El día se está acabando. Buscamos en la aplicación furgoperfectos un lugar tranquilo dentro de nuestra ruta para pasar la noche en la furgo. Nos dirigimos a un pueblo muy pequeño, donde nos dan esta información:

Saint-Thomas-de-Conac en mapa

La descripción del lugar y las valoraciones no nos llaman mucho la atención, pero no parece haber otro sitio en kilómetros. Así que no hay otra alternativa, y vamos.

El punto nos lleva a la plaza del pueblo. Una plaza pequeña con casas bajas alrededor y una iglesia. Intuimos que será el núcleo del pueblo de 100 o 200 personas.

Ya era de noche y ya pasaban de las 22h. Aparcamos la furgo y abrimos atrás para ducharnos. Todo de forma tranquila y sin alboroto, en la plaza no había nadie.

Mientras Josune se ducha, veo un chico corpulento y sin camiseta echarse un eructo. Vale bien, tenemos al borracho del pueblo – pienso.

Aparece una chica y se quedan los dos mirándonos, y hasta perece que hablan de nosotros – le digo a Josune con un tono de broma.

Apago las luces de dentro de la furgo, y se van. No pasan ni 30 segundos y aparece del otro lado de la calle los dos chicos y un hombre mayor por la acera de enfrente y mirando para nosotros todo el tiempo. Se lo comento a Josune y me dice, ¿Qué dices, en serio? – un tanto escéptica.

Estos individuos se van a una esquina de la plaza donde hay un poste y un cuadro de luces, y de repente, ¡Se apagan las luces de la plaza!, ¡No se ve nada!, ¡Se hizo noche cerrada!

¡Que nos vienen a pegar! – Exclamo.

¡Rápido! Josune tira la cortina de la ducha, la manguera y todo para dentro de la furgo cierra las puertas de un golpe, y yo enciendo la furgo rápido, sin esperar a que caliente y salimos por patas de ese pueblo en medio de la nada.

Más de una hora estuvimos conduciendo después para alejarnos y encontrar otro sitio.

 

Primera llamada a la grúa

Necesitar una ducha después de ducharte

Seguimos por el sur de Francia, en pleno verano y mucho calor. Era media tarde y nos apetece una ducha bien fresquita en la furgo después de un día en la arena de la playa.

Encontramos un lugar discreto en una carretera secundaria y con arboleda. Ya lo que pasó después te lo resumimos muy fácil de forma gráfica.

Furgo encallada en la arena

Cuando nos íbamos patinan las ruedas y nos quedamos encallados. Que si poner piedras bajo las ruedas, las alfombrillas, que si girar el volante… Finalmente llamar al seguro de la furgo ha sido la mejor solución.

(GIF saliendo de la arena)

Llega engancha la furgo y nos la quita de la arena en menos de un minuto. Así de fácil, pero así de cara nos ha salido la ducha fresquita.

 

Noche en el hospital

Menos mal que teníamos seguro médico de viajes

Después de dejar la furgo en una zona de aparcamiento de tierra todo el día, llegamos a la noche y nos encontramos una nota en francés que nos deja desorientados. No sabíamos si se trataba de una multa o de un aviso, estaba como mal recortado. A casa no nos ha llegado nada, por lo que no sería muy importante.

Multa o aviso por estacionamiento

Pero el montante de esa noche fue como amaneció Josune, con vómitos cada dos por tres y un malestar que casi no se sostenía en pie. Busqué un hospital, o un ambulatorio, pero no aparecía como tal nada cerca. Así que llamada al seguro médico de viajes para pedir ayuda.

Estábamos por la costa lejos de cualquier gran urbe. El móvil no funcionaba muy bien, y tardé para saber donde estábamos. Mientras, Josune a lo suyo vomitando.

Después de un rato los del seguro nos encontraron un hospital, y allá vamos. Llegamos a media mañana y salimos en la madrugada del día siguiente.

Visita al hospital en Francia

Nos ha salvado que una médica sabía inglés, porqué menudo show para entendernos a veces.

Os contaremos como funciona Europa y la sanidad, pero ya de antemano te aconsejamos que contrates un seguro médico para viajes. En Francia te librará de pagar la factura que te llegue a casa después de un tiempo.

 

Límite de altura

Nos gusta arriesgar aún sabiendo que vamos a perder

Somos así de intrépidos, o de inconscientes a veces. Nuestra furgo tiene 1,94 m de altura por lo que siempre estamos atentos a las vallas de restricción de altura. En muchas ocasiones en la aventura por Europa libramos el límite de 1,95 metros para que no pasen las ac’s y las gran volumen.

Eso sí, nuestras bicis sobresalen un palmo de la altura de la furgo y en ocasiones hemos sacado las bicis para pasar la valla.

Salvo esta vez, en la que nos cogió la noche y ya queríamos encontrar el sitio donde dormir. Y encontramos un parking de tierra con la única restricción 2 metros de altura para pasar.

Arriesgamos, y va todo bien hasta la parte de las bicis, que tocan con la valla. Todo parecía indicar que tendríamos que sacarlas para pasar. ¡Pero no! Porque si juntas que era de noche, más cansancio y pereza, es igual a mentes iluminadas. En vez de dar para atrás, pisamos el acelerador… porque a la fuerza todo entra – debimos pensar.

Al día siguiente para utilizar las bicis nos damos cuenta que una tenía la pestaña de las marchas rota… ¿Cómo se rompería?

Las bicis sobrepasan la atura de la furgo

 

Pasar de bici a monociclo

Cuando te parece demasiado fácil ir en bici y quieres experiencias nuevas, visita París

Genial el primer día por París en la bici, llegas a todas partes muy rápido. Y el segundo día también resulto bonito.

Nos encontramos con una amiga que vive en la capital francesa y vamos los tres sobre dos ruedas por la zona. Decidimos dejar las bicis para continuar un poco a pie por el parque de Buttes Chaumont. Esta amiga llevaba dos cadenas gordas para asegurar la bici, algo que nos sorprende porque nosotros llevábamos unos candados bastante endebles.

Dejamos encadenadas las tres bicis con – aparentemente – máxima seguridad. Dos cadenas enormes y nuestros candados típicos. Hasta ironizamos con el hecho.

Llegamos de nuevo a las bicis ya con el sol puesto, y de lejos hay algo raro. Nos acercamos más y esto es lo que nos han dejado.

Dos bicis y una rueda

Tocó volver con una rueda en la mano y con un sabor de boca un tanto amargo de esta ciudad.

 

El sistema camper francés

Menos mal que nos dimos cuenta antes de que pasase algo desagradable

En nuestra visita a París decidimos como de costumbre dejar la furgo a las afueras y visitar en bici la ciudad.

Una zona tranquila de día, pero un tanto extraño al anochecer. El primer día, al atardecer cuando ya íbamos a dormir, paran algunos coches cerca y al rato se van. Pero todos hacían más o menos lo mismo: paran cerca nuestra, bajan la ventanilla y se quedan mirando para nosotros. Raro nos parecía.

En nuestro segundo día por París, nos cuentan que donde aparcamos era zona de prostitución. Y justo volvemos de noche a la furgo porque nos quedamos sin bici, y confirmamos lo que nos habían dicho de la zona.

El parque de Boulogne por la noche se convierte casi en un prostíbulo, vale hasta ahí bien. Pero nos damos cuenta del porqué la noche anterior paraban coches a nuestro lado.

Resulta que también utilizan el mundo camper para sus negocios. Tenían una furgo gran volumen en plan habitación. Y seguro que pensaron la noche anterior que nosotros hacíamos también negocio…

Claramente para evitar cualquier malentendido o una mala experiencia esa noche cambiamos de lugar.

 

Y claro que nos lo tomarlo con humor, porqué es de la única forma de hacerlo.

 

Estamos seguros de que a ti también te ha pasado algo similar. Si tú también piensas que los problemas de ayer son las risas de hoy, ¡deja aquí tu comentario!