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Anécdotas de viaje en furgo (II) – ¿Y por qué a mí?

Las experiencias no se ganan a base de tranquilidad, se ganan a base de salir de la zona de confort y descubrir nuevas formas de hacer las cosas. Las anécdotas son parte de la experiencia, y lo que ayer fueron problemas, hoy son risas. Vamos allá con las anécdotas de viaje en furgo!!

Aquí te dejamos las anécdotas de viaje en furgo I por si aún no lo has leído.

Esos nos están mirando raro.

Mierda, mierda, mierda. ¡Arranca que vienen!

El día se está acabando. Buscamos en la aplicación furgoperfectos un lugar tranquilo dentro de nuestra ruta para pasar la noche en la furgo. Nos dirigimos a un pueblo muy pequeño, donde nos dan esta información:

Saint-Thomas-de-Conac en mapa

Saint-Thomas-de-Conac en mapa -Anécdotas de viaje en furgo

La descripción del lugar y las valoraciones no nos llaman mucho la atención, pero no parece haber otro sitio en kilómetros. Así que no hay otra alternativa, y vamos.

El punto nos lleva a la plaza del pueblo. Una plaza pequeña con casas bajas alrededor y una iglesia. Intuimos que será el núcleo del pueblo de 100 o 200 personas.

Ya era de noche y ya pasaban de las 22h. Aparcamos la furgo y abrimos atrás para ducharnos. Todo de forma tranquila y sin alboroto, en la plaza no había nadie.

Mientras Josune se ducha, veo un chico corpulento y sin camiseta echarse un eructo. Vale bien, tenemos al borracho del pueblo – pienso.

Aparece una chica y se quedan los dos mirándonos, y hasta perece que hablan de nosotros – le digo a Josune con un tono de broma.

Apago las luces de dentro de la furgo, y se van. No pasan ni 30 segundos y aparece del otro lado de la calle los dos chicos y un hombre mayor por la acera de enfrente y mirando para nosotros todo el tiempo. Se lo comento a Josune y me dice, ¿Qué dices, en serio? – un tanto escéptica.

Estos individuos se van a una esquina de la plaza donde hay un poste y un cuadro de luces, y de repente, ¡Se apagan las luces de la plaza!, ¡No se ve nada!, ¡Se hizo noche cerrada!

¡Que nos vienen a pegar! – Exclamo.

¡Rápido! Josune tira la cortina de la ducha, la manguera y todo para dentro de la furgo cierra las puertas de un golpe, y yo enciendo la furgo rápido, sin esperar a que caliente y salimos por patas de ese pueblo en medio de la nada.

Más de una hora estuvimos conduciendo después para alejarnos y encontrar otro sitio.

Primera llamada a la grúa

Necesitar una ducha después de ducharte

Seguimos por el sur de Francia, en pleno verano y mucho calor. Era media tarde y nos apetece una ducha bien fresquita en la furgo después de un día en la arena de la playa.

Encontramos un lugar discreto en una carretera secundaria y con arboleda. Ya lo que pasó después te lo resumimos muy fácil de forma gráfica.

Furgo encallada en la arena -Anécdotas de viaje en furgo

Furgo encallada en la arena -Anécdotas de viaje en furgo

Cuando nos íbamos patinan las ruedas y nos quedamos encallados. Que si poner piedras bajo las ruedas, las alfombrillas, que si girar el volante… Finalmente llamar al seguro de la furgo ha sido la mejor solución.

(GIF saliendo de la arena)

Llega engancha la furgo y nos la quita de la arena en menos de un minuto. Así de fácil, pero así de cara nos ha salido la ducha fresquita.

Noche en el hospital

Menos mal que teníamos seguro médico de viajes

Después de dejar la furgo en una zona de aparcamiento de tierra todo el día, llegamos a la noche y nos encontramos una nota en francés que nos deja desorientados. No sabíamos si se trataba de una multa o de un aviso, estaba como mal recortado. A casa no nos ha llegado nada, por lo que no sería muy importante.

Multa o aviso por estacionamiento

Multa o aviso por estacionamiento – Anécdotas de viaje

Pero el montante de esa noche fue como amaneció Josune, con vómitos cada dos por tres y un malestar que casi no se sostenía en pie. Busqué un hospital, o un ambulatorio, pero no aparecía como tal nada cerca. Así que llamada al seguro médico de viajes para pedir ayuda.

Estábamos por la costa lejos de cualquier gran urbe. El móvil no funcionaba muy bien, y tardé para saber donde estábamos. Mientras, Josune a lo suyo vomitando.

Después de un rato los del seguro nos encontraron un hospital, y allá vamos. Llegamos a media mañana y salimos en la madrugada del día siguiente.

Visita al hospital en Francia

Visita al hospital en Francia – Anécdotas de viaje

Nos ha salvado que una médica sabía inglés, porqué menudo show para entendernos a veces.

Os contaremos como funciona Europa y la sanidad, pero ya de antemano te aconsejamos que contrates un seguro médico para viajes. En Francia te librará de pagar la factura que te llegue a casa después de un tiempo.

Límite de altura

Nos gusta arriesgar aún sabiendo que vamos a perder

Somos así de intrépidos, o de inconscientes a veces. Nuestra furgo tiene 1,94 m de altura por lo que siempre estamos atentos a las vallas de restricción de altura. En muchas ocasiones en la aventura por Europa libramos el límite de 1,95 metros para que no pasen las ac’s y las gran volumen.

Eso sí, nuestras bicis sobresalen un palmo de la altura de la furgo y en ocasiones hemos sacado las bicis para pasar la valla.

Salvo esta vez, en la que nos cogió la noche y ya queríamos encontrar el sitio donde dormir. Y encontramos un parking de tierra con la única restricción 2 metros de altura para pasar.

Arriesgamos, y va todo bien hasta la parte de las bicis, que tocan con la valla. Todo parecía indicar que tendríamos que sacarlas para pasar. ¡Pero no! Porque si juntas que era de noche, más cansancio y pereza, es igual a mentes iluminadas. En vez de dar para atrás, pisamos el acelerador… porque a la fuerza todo entra – debimos pensar.

Al día siguiente para utilizar las bicis nos damos cuenta que una tenía la pestaña de las marchas rota… ¿Cómo se rompería?

Las bicis sobrepasan la atura de la furgo - Anécdotas de viaje en furgo

Las bicis sobrepasan la atura de la furgo – Anécdotas de viaje en furgo

Pasar de bici a monociclo

Cuando te parece demasiado fácil ir en bici y quieres experiencias nuevas, visita París

Genial el primer día por París en la bici, llegas a todas partes muy rápido. Y el segundo día también resulto bonito.

Nos encontramos con una amiga que vive en la capital francesa y vamos los tres sobre dos ruedas por la zona. Decidimos dejar las bicis para continuar un poco a pie por el parque de Buttes Chaumont. Esta amiga llevaba dos cadenas gordas para asegurar la bici, algo que nos sorprende porque nosotros llevábamos unos candados bastante endebles.

Dejamos encadenadas las tres bicis con – aparentemente – máxima seguridad. Dos cadenas enormes y nuestros candados típicos. Hasta ironizamos con el hecho.

Llegamos de nuevo a las bicis ya con el sol puesto, y de lejos hay algo raro. Nos acercamos más y esto es lo que nos han dejado.

Dos bicis y una rueda - Anécdotas de viaje en furgo

Dos bicis y una rueda – Anécdotas de viaje en furgo

Tocó volver con una rueda en la mano y con un sabor de boca un tanto amargo de esta ciudad.

El sistema camper francés

Menos mal que nos dimos cuenta antes de que pasase algo desagradable

En nuestra visita a París decidimos como de costumbre dejar la furgo a las afueras y visitar en bici la ciudad.

Una zona tranquila de día, pero un tanto extraño al anochecer. El primer día, al atardecer cuando ya íbamos a dormir, paran algunos coches cerca y al rato se van. Pero todos hacían más o menos lo mismo: paran cerca nuestra, bajan la ventanilla y se quedan mirando para nosotros. Raro nos parecía.

En nuestro segundo día por París, nos cuentan que donde aparcamos era zona de prostitución. Y justo volvemos de noche a la furgo porque nos quedamos sin bici, y confirmamos lo que nos habían dicho de la zona.

El parque de Boulogne por la noche se convierte casi en un prostíbulo, vale hasta ahí bien. Pero nos damos cuenta del porqué la noche anterior paraban coches a nuestro lado.

Resulta que también utilizan el mundo camper para sus negocios. Tenían una furgo gran volumen en plan habitación. Y seguro que pensaron la noche anterior que nosotros hacíamos también negocio…

Claramente para evitar cualquier malentendido o una mala experiencia esa noche cambiamos de lugar.

Y claro que nos lo tomarlo con humor, porqué es de la única forma de hacerlo.

Estamos seguros de que a ti también te ha pasado algo similar. Si tú también piensas que los problemas de ayer son las risas de hoy, ¡deja aquí tu comentario!

Anécdotas de viaje (I)

¿De verdad nos está pasando esto?

Hacer las cosas de forma diferente, hace que vivamos experiencias distintas. Caminos Opuestos trata de eso, experimentar cómo es la vida fuera de lo corriente. Como ya sabes, nosotros hemos optado por vivir en una furgo y recorrer la costa de Europa. Un cambio de vida que nos ha regalando mil experiencias, y claro también, mil chascarrillos y anécdotas de viaje sólo aptas para contar entre amigos. ¿Quieres saber un poco más? – ¡Camarero, una de anécdotas!

¡Mierda, la poli!

Así es como le he dado los “buenos días” a Josune en Cantabria. A lo que me responde, ¡que va! ¿qué dices?

Sobre las 8 de la mañana escucho llamar a nuestra furgo, y al instante despierto y abro la cortina, y veo a dos policías locales. Aviso a Josune, que no me hace caso e intento coger algo de ropa para abrir la puerta todo apresurado. En mi mente solo estaba “que no te pongan multa. Después de hablar un poco con ellos, nos informan y se van.

Resulta que en día anterior después de mucho buscar habíamos llegado de noche al parking alejado de la mano de dios, donde sí podíamos pasar la noche sin riesgo a receta en el parabrisas. Inconscientes y novatos, dejamos la cortina de la ducha en el portabicis a secar. Un simple hecho que nos ha costado un sobresalto mañanero, puesto que lo consideraron acampar, algo que sólo se puede hacer en un camping.

¡Lección aprendida!

Despertar con la poli

Despertar con la poli – Anécdotas de viaje

Si pone 300W, no conectes algo de 600W

También se podría titular, cómo quedarse sin corriente en menos de 2 segundos.

Los dos tenemos el pelo largo, y aunque fuese verano, después de la ducha queríamos secarlo un poco. Sabéis que tenemos un transformador de corriente, y en él fuimos a enchufar un mini secador. Lo enciendo en el nivel uno, se nota un bajo en las luces, entonces apago el secador. Algo, no sé qué, pasó por mi cabeza y lo siguiente que hago es volver a encenderlo en la segunda posición. ¡Placs! Transformador roto.

Ese secador sólo lo llevamos por si paramos en algún camping, o algún lugar donde tenga corriente. Sabíamos que no se podía conectar. En fin, cometiendo errores aprendemos.

Resultado: buscar a alguien que nos lo reparase y tres días de espera en un pueblo que se visita en dos horas y que no tenía olas para surfear.

Transformador estropeado y fusible quemado- Anécdotas de viaje

Transformador estropeado y fusible quemado

El hombre de la motosierra

Ver películas de terror a veces pasa factura

Media noche. Camino de tierra, a un lado de monte y árboles y al otro la playa. Ninguna casa alrededor. Se intuía una noche tranquila, sin ruidos ni sorpresas. Josune sale de la furgo y al entrar dice: creo que vi una luz. Hago caso omiso y seguimos a lo nuestro.

Más tarde y solo por jugar un poco digo: puede estar alguien mirando por la ventana y ni nos enteramos. Seguimos hablando y sin que venga a cuento suelto: «cuanto más alejado, es más fácil que te pase algo sin que nadie se entere». A lo que me responde: Jose, deja de decir tonterías. En busca de rizar más el rizo, digo por lo bajo: mientras dormimos puede romper la ventana y entrar…

Después de un rato hablando, hasta a mi me habían entrado las dudas de que ese sitio fuese bueno para pasar la noche. Cualquier ruido del viento era mal interpretado. ¿Y si abrimos la puerta y está con la motosierra?

Era tal la incomodidad que arrancamos y nos fuimos.

A la mañana volvimos al mismo sitio, pero para coger las chanclas que habíamos dejado con las prisas.

Ahora, siempre que nos encontramos en una situación similar, hablamos del “hombre de la motosierra”, pero ya no tiene tanta gracia.

El hombre de la motosierra en el paraje desierto

El hombre de la motosierra en el paraje desierto – Anécdotas de viaje

¡Mierda, los gendarmes!

Ahora, a la francesa

La misma secuencia, pero a las 7:30. Nos despierta la “poli”, Josune piensa que bromeo, y yo a prisas para que no escriban una notita.

Abro el portón e intento hacerme el sueco. Pero para mi sorpresa sabía castellano, y bastante bien, por cierto.

Después de hablar con él, parece que le dice al compañero que no siga con la multa.

Segunda vez que nos libramos y por causas similares. Llegamos de noche y no vimos el cartel que estaba a 4 metros de altura en un poste prohibiendo la acampada. No éramos los únicos en pasar la noche allí, pero si los mayores despistados que dejaron el calzado fuera, delante del portón.

Por intentar no manchar, madrugón y susto.

Indicaciones en un parking de que no se puede pernoctar

Indicaciones en un parking de que no se puede pernoctar

Una sombra muy cara

Que lo hagan los demás, no significa que esté bien

Nuestro plan era comer y visitar la reserva biológica de Mailloueyre, Francia. Verano, mediodía y sol, lógicamente el parking de unos 20 vehículos ya estaba casi lleno. Muchos habían decidido aparcar al lado del camino de acceso. Una zona amplia en donde aparentemente no habría problema. Si, es cierto, había una señal de prohibido estacionar.

Pero la sombra bajo los árboles y los demás coches, nos hicieron dudar. Y finalmente, fuimos a esa zona.

Portón abierto, plato en las piernas y a comer mientras la brisa hacía más placentero ese momento. Al poco vemos a una persona que va uno por uno por los coches aparcados dejando un papel enganchado en los limpiaparabrisas.

¿Quién será? – Nos preguntábamos.

Al llegar a nosotros nos dice algo en francés. Intuyendo la que se nos avecina, nos hacemos los suecos otra vez y hablamos con él. Mira nuestra matricula de reojo, nos señala el parking y se va al siguiente coche.

Una vez la furgo en el parking (la movimos 20 metros), la curiosidad nos desborda. Nos acercamos a un coche a ver de qué era el papel. No hace falta saber francés, es más, podríamos identificar una multa hasta en chino. La bromita de aparcar en la sombra 135€. De no estar en la furgo nos habría arruinado el presupuesto de 10 días.
Aún pensando que hacíamos las cosas bien, las estábamos haciendo mal. ¿Lección aprendida?

Multa por aparcar a la sombra - Anécdotas de viaje

Multa por aparcar a la sombra – Anécdotas de viaje

Hasta aquí, la primera ración de anécdotas de viaje, pero ya hay más esperando ser escritas.

Anécdotas de viaje. Los problemas de ayer, son las risas de hoy.

Estamos viviendo (2017) una etapa de nuestras vidas totalmente diferente a las anteriores. Tal vez algunas cosas era mejor no haberlas vivido, pero son parte de la vida y del viaje. Son experiencias que te hacen crecer.

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