Turistas al lomo de elefantes, entre las jorobas de los camellos, ponis dando vueltas sin parar a un tiovivo, animales en ruta por las ciudades ofreciendo sus vidas al “espectáculo” del circo…

Es muy bonito ver a un niño cómo disfruta con un acto que a primera vista nos puede parecer gracioso y divertido; como ver a un elefante adornado con vistosas telas de colores se sube a un taburete y se pone sobre dos patas. ¿Realmente creemos que el animal también se lo está pasando bien? ¿Él ha elegido eso? Y si pensamos más sobre ello, ¿Qué ha llevado a un elefante, que supera 20 veces el tamaño del humano que lo dirige, a obedecer sus órdenes?

Por primera vez, en Caminos Opuestos, romperemos con nuestra filosofía de contar sólo lo que hemos experimentado, pero el tema lo merece.

Animales en su hábitat


 

Viajero responsable con los animales: nuestra opinión

¿Allá donde fueres, haz lo que vieres? Buen refrán, pero no se cumplirá esta vez. No seremos cómplices del maltrato animal.

En anteriores viajes hemos estado en Tailandia. País que promociona su turismo utilizando a elefantes como reclamo. Utilizan técnicas sádicas para poseer sus almas y a vista del turista que poco reflexiona no se perciva el malestar del animal.

No hay que ir al otro continente para tener prácticas de ese tipo. Uno de nuestros viajes por tierras nacionales, en Lanzarote, hemos visto algo similar con los camellos. Reclamo y atracción turística en el Timanfaya. Nuestra mejor contribución, no formar parte del espectáculo.

Animales y naturaleza

Lo mismo pasa con las orcas. En su entorno natural, tienen todo el océano para ellas, que recorren durante sus vidas. Viajan y forman sus propios grupos organizativos. En su entorno natural, nunca se ha dado el caso de ataques a seres humanos. No se han visto orcas con las aletas dobladas. Pero en cautividad cambia la cosa. Si tienes más curiosidad, te recomendamos la película Black Fish, que documenta la historia de las orcas del Loroparque.

Ya dentro de esta aventura en furgoneta, en “Dablé”, Francia, se nos ha caído el alma al suelo. Hemos escuchado llorar a los elefantes encadenados de un circo. Y no ha sido la única ciudad donde hemos visto circos con animales. Francia, junto con España y algún otro país de la UE, permiten este tipo de espectáculos. Por suerte, en nuestro país ordenanzas municipales están frenando esta práctica, no permitiendo circos con animales.

No queremos contribuir de ninguna forma al maltrato como espectáculo. En este post no hemos descrito los actos crueles con los que son tratados estos animales, y sí otras formas de hacer tu viaje más responsable con los animales. Es por eso también que las fotos que compartimos contigo son de animales que no dedican su vida al entretenimiento de las personas.

Animales en su hábitat

Este pensamiento tristemente no lo tuvimos desde que nacimos. Ha sido un acto de consciencia que se ha hecho poco a poco a medida que crecíamos y madurábamos nuestra forma de pensar. Hemos hechos cosas por las que ahora renegamos. Y por ello entonamos el mea culpa.

No esperamos que pienses como nosotros en todo, la diversidad de opiniones es maravillosa. Pero si esperamos, que si tu opinión es la opuesta a todo esto que promulgamos, hacerte pensar sobre este tema. Una reflexión, es un pequeño acto que puede suponer mucho.

El uso de la razón es lo que nos diferencia de los animales. Hagamos realidad esta diferencia.

Animales y viajeros


 
Si quieres más consejos sobre cómo ser un viajero responsable con los animales, puedes visitar la web de FAADA.

Creemos en el cambio de vida, y también en el cambio de conciencia. Nunca es tarde para el cambio.